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Dónde, cuándo y cómo se celebra la Festividad en honor de la Virgen de la Candelaria

Emblemática celebración fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2014

Por Luis Zuta Dávila

Comenzó la cuenta regresiva para la celebración religiosa y cultural más apoteósica del calendario jubilar de Puno y una de las más multitudinarias, coloridas y cautivantes del Perú: la Festividad en honor de la Virgen de la Candelaria, declarada Patrimonio Cultural de la Nación y Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La ciudad altiplánica, catalogada con justicia como “La capital del folclor peruano” volverá a convertirse, en febrero, en el epicentro de esta fiesta pletórica de devoción a su patrona y desbordante en danzas, música, costumbres, ritos, tradiciones e identidad, atributos que le valieron los mencionados reconocimientos por parte del Estado peruano, en 2003, y de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en 2014.

La Festividad en honor de la Virgen de la Candelaria es considerada una de las expresiones religiosas y culturales más importantes y concurridas del Perú, al constituir una manifestación de sincretismo religioso que asocia la fe católica y elementos simbólicos de la cosmovisión andina.

Después de cuatro largos años de suspensión debido, primero, a la pandemia del covid-19 y luego a las protestas sociales, esta majestuosa celebración se reanuda este 2024 con enorme entusiasmo y energías para volver a situar a Puno como uno de los destinos turísticos más importantes del Perú.

Patrimonio Cultural de la Nación

El 2 de setiembre de 2003, la Festividad en honor de la Virgen de la Candelaria fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación por el entonces Instituto Nacional de Cultura (Hoy Ministerio de Cultura).

En el documento que oficializa esta distinción se sostiene que esta festividad es la “expresión de las manifestaciones tradicionales de la cultura viva que caracteriza a las comunidades asentadas en la sierra sur del Perú que contribuye a la identidad regional y nacional.”

Patrimonio de la Humanidad

La Festividad en honor de la Virgen de la Candelaria fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) el 27 de noviembre de 2014 en Paris, Francia.

La inscripción de esta festividad en la Lista Representativa de la Unesco contribuye a la toma de conciencia respecto a la habilidad que tiene el patrimonio cultural inmaterial de crear espacios de intercambio y cohesión social, así como de celebración de la diversidad de creencias religiosas y expresiones culturales, como testimonio de respeto y diálogo entre comunidades.

Además, este proceso representa un ejemplo positivo de salvaguardia de una expresión de patrimonio inmaterial gracias a la participación y al consenso de la población por mantener viva esta celebración multitudinaria que enorgullece al pueblo puneño.

El reconocimiento también permitió establecer un comité de salvaguardia que beneficiará la investigación académica, recopilación y preservación de manifestaciones culturales que a nivel nacional son poco conocidas por la ciudadanía.

A continuación, repasemos cuáles son los atributos que convirtieron a esta emblemática festividad regional que identifica no solo al departamento de Puno, sino que constituye un embajador cultural del Perú ante el mundo.

Origen de la festividad

El origen de la festividad en honor de la “Mamacha Candelaria”, como se le conoce en Puno, se remonta al siglo XVI con la conquista española del imperio de los incas, que estuvo acompañada de la presencia evangelizadora y pastoral de la iglesia católica que predicó la devoción a Jesucristo y la veneración a su madre, la virgen María.

Asimismo, evidencia un culto que, para muchos investigadores, está relacionado a las prácticas celebratorias de un calendario ritual agrícola prehispánico, cuya expresión estaba fuertemente impregnada de danza y música.

La advocación a la Virgen de la Candelaria, así como a los santos patrones, cruces e iglesias, fue una de las principales herramientas utilizadas por los evangelizadores españoles para promover la cristianización en los Andes y que se centró, en este caso, en el altiplano peruano.

La celebración en honor a la Virgen de la Candelaria tiene como epicentro el templo de San Juan Bautista, hoy santuario de la imagen. En un principio, esta casa de oración fue una capilla que acogía solo a la población indígena, pero luego se convirtió en el espacio conmemorativo más importante de la región Puno.

En el siglo XX, el homenaje en honor a la Virgen de la Candelaria adquirió una creciente vitalidad, transformándose en una gran festividad religiosa y folclórica que trascendió las fronteras de la región Puno irradiándose a todo el Perú y a otros países del continente.

Actividades religiosas

La Festividad de la Virgen de la Candelaria tiene en su manifestación religiosa dos momentos bien definidos. El primero corresponde a su día oficial que, según el santoral católico, es el 2 de febrero. Sin embargo, el calendario de celebraciones empieza a fines de enero con las misas de novenas y el rezo del santo rosario.

El 2 de febrero se celebra una misa muy especial que congregaba a las autoridades y a numerosos fieles que no solo abarrotaban el templo, sino que incluso seguían la liturgia desde el atrio y la vía pública. A continuación, tenía lugar una procesión que llevaba las andas de la venerada imagen por las principales vías de la ciudad de Puno.

Luego de la fecha central se desarrollaba la “octava”, que se realiza comúnmente una semana después del día central, aunque muchas veces esta fecha se cambia al domingo siguiente al 2 de febrero.

En la fiesta de la octava existe una predominante participación de la población proveniente de las comunidades del interior de la región Puno, que arriba a la ciudad especialmente para las solemnidades a la virgen.

Concurso de danzas y pasacalle

Por su imponente colorido, la celebración folclórica, expresada en los concursos de danzas y el desfile de comparsas, es el aspecto de la Festividad en honor de la Virgen de la Candelaria que más atracción turística ha generado desde finales del siglo XX.

Este año el imponente estadio de la Universidad Nacional del Altiplano reemplazará al tradicional estadio municipal Enrique Torres Belón como el escenario protagónico de los concursos de danzas autóctonas y de trajes de luces, que se ejecutan en dos domingos consecutivos y que convirtieron a Puno en la “Capital del folclor peruano”.

En el concurso de danzas autóctonas destaca la emblemática Diablada, que caracteriza a esta celebración altiplánica, así como otras de larga tradición como Sicuris, Chacareros, Llameritos, Yapuchiris, Tinti Wacas, Casarasiris, Pinkillada, Tucumanos, entre otras.

Las comunidades de danzantes aimaras y quechuas que participan en este concurso muestran impresionantes coreografías ensayadas durante varios meses. Las vestimentas de las danzas están confeccionadas con diversos materiales y evidencian la riqueza cultural ancestral que ostentan los pueblos originarios del Perú.

Por su parte, la música que acompaña a las danzas se interpreta con emblemáticos instrumentos andinos como zampoña, quena, quenacho, pinkillo, lawakumo y el charango, entre otros que, tanto de manera individual como en conjunto, transmiten la belleza singular que caracteriza a las melodías andinas.

El domingo siguiente a este certamen se desarrolla el concurso de trajes de luces con la presentación de danzas como la morenada, los caporales, la tuntuna, entre otros, interpretadas por decenas de comparsas y asociaciones de danzantes.

La festividad costumbrista en honor a la Virgen de la Candelaria concluye con un pasacalle en el que las comparsas de danzantes participantes en ambos concursos recorren las principales vías de la ciudad, vitoreadas por el numeroso público que se congrega a los costados de la ruta de esta popular celebración que cada año congrega a miles de fieles y visitantes.

Atracción turística

Visitar Puno para esta emblemática festividad era también una ocasión para conocer sus diversos atractivos turísticos, como el mítico Lago Titicaca y las comunidades aimaras que viven en sus islas flotantes, el sitio arqueológico de Sillustani, recorrer la ciudad de Puno, sus plazas, museos y talleres de artesanos, así como otras hermosas localidades como Juliaca, Lampa, Pucará, Juli, entre otros.

De esta manera, los visitantes nacionales y extranjeros que acudan a la celebración de la Fiesta en honor a la Virgen de la Candelaria vivirán una experiencia inolvidable al sentir la fe y la devoción hacia una extraordinaria manifestación cultural y religiosa que identifica a la región Puno y al Perú entero.

Celebración en otras provincias

Además de Puno, existen celebraciones en honor de la Virgen de la Candelaria en ciudades como Tarma (Junín), Aija (Áncash), entre otras provincias del Perú, así como en Lima Metropolitana.

En cada una de estas localidades se festeja con similar devoción religiosa y exultante exhibición las danzas, música, tradiciones y costumbres propias de sus pueblos que tienen como patrona a la Mamacha Candelaria.

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